Porque la guerra por las tierras raras continuará

Porque la guerra por las tierras raras continuará

Los sistemas tecnológicos actuales se basan en tierras raras cuya extracción constituye un factor de contaminación muy alto. Análisis de Giuseppe Gagliano

El breve ensayo de Roger Hallam, cofundador de Extinction Rebellion, que desde un punto de vista estrictamente histórico es una derivación directa de los grupos antagonistas Rising Up! y Occupy y, en general, del movimiento alter global, titulado "¡De lo contrario, todos estamos jodidos!" (Chiarelettere, 2020) constituye una dura acusación contra el reformismo ambiental, expresándose a favor de una transformación radical de la estructura política y social actual.

En este sentido, por ejemplo, pensamos en el hecho de que el autor cree que es necesario que las industrias del petróleo, el carbón y el gas deben desaparecer para salvar el planeta.

Para lograr este objetivo, el autor se basa con evidente competencia en el contexto de la sociología de los movimientos sociales, específicamente en las técnicas de movilización social en función antagónica, considerando la estrategia de desobediencia civil no violenta válida para colapsar el sistema político actual. en vigor (por ejemplo, a través del bloqueo de los puertos de Londres, el centro neurálgico desde la primera revolución industrial del capitalismo inglés).

Por el contrario, Hallam demuestra una incompetencia total desde un punto de vista legal y político con respecto a la alternativa concreta a la sociedad que debería reemplazar a la existente: de hecho, deberían establecerse asambleas nacionales de ciudadanos que atribuirían solo un papel consultivo al parlamento. Estas asambleas deberían contar con el apoyo de laboratorios de científicos e ingenieros capaces de implementar una alternativa concreta al sistema actual (en resumen, una especie de tecnocracia ambiental antibaconiana).

Para implementar esta utopía antagónica, sería necesario desarrollar sistemas de inteligencia artificial que permitirían a los científicos mitigar el impacto de la emergencia climática.

Bueno, en primer lugar, la ingenuidad del autor se revela precisamente por la falta de conciencia del hecho de que los sistemas tecnológicos actuales se basan en tierras raras cuya extracción constituye un factor de contaminación muy alta (ingenuidad esta ampliamente presente en el movimiento ambientalista que ignora, o pretende ignorar: cómo la tecnología verde depende de las tierras raras).

En segundo lugar, el desarrollo de la tecnología de la información y las redes de Internet requiere inversiones de tal magnitud que solo los estados y las multinacionales, al menos en la actualidad, pueden hacerlo.

En tercer lugar, la existencia de estas tecnologías requiere la existencia de una sociedad y una economía muy complejas y altamente articuladas, ciertamente lejos de las utopías bucólicas del autor.

En última instancia, estamos convencidos de que el enésimo proyecto de sociedad alternativa, piense por ejemplo en el más reciente en Porto Alegre, no tendrá éxito y terminará constituyendo solo un objeto de interés académico en el contexto de la sociología de los movimientos sociales o en el peor de los casos de denuncias penales. como lo demuestra un hecho muy reciente y, francamente, no es muy edificante para una organización que quisiera cambiar el mundo.

Finalmente, una última observación. Un modelo de crecimiento más ecológico solo conducirá a una explotación más intensiva de metales raros que tendrá como resultado un impacto ambiental aún más intenso que el causado por la extracción de petróleo y carbón.

De hecho, apoyar el cambio en nuestro modelo de energía requerirá un aumento en la producción de metales raros y en los próximos treinta años sin duda será necesario extraer más minerales de los que la humanidad ha extraído en los últimos 70,000.

No olvidemos también que el equipo más sofisticado de los ejércitos occidentales depende de metales raros y, por lo tanto, del monopolio que ejerce sobre ellos China.

En otras palabras, la sed de metales raros ciertamente será estimulada por una población mundial que alcanzará los 8 mil quinientos millones en 2030 y, por lo tanto, la emancipación de las energías fósiles solo determinará la dependencia de la humanidad de las tierras raras.

En resumen, la robótica, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, las infraestructuras de Internet, todos los sectores más estratégicos de la economía necesitarán cada vez más metales raros. Las tensiones y conflictos de carácter geopolítico que caracterizaron al petróleo serán reemplazados por tensiones y conflictos por tierras raras.

Y una vez más, la historia retomará su camino de conflictos y contrastes por el poder.


Esta es una traducción automática de una publicación publicada en StartMag en la URL https://www.startmag.it/energia/ecco-perche-avremo-sempre-piu-bisogno-di-terre-rare/ el Sat, 04 Jul 2020 05:26:27 +0000.